EL BLANCO DE LOS OJOS ES AZUL
Ā
El blanco de los ojos es azul
como las mariposas amarillas.
Como los jarabes para la tos.
Como el bigote de los latin lovers.
Como la sangre pƔlida de un rey
noctƔmbulo, que devora hamburguesas
con salsas de Ketchup y de mostaza,
patatas fritas y aros de cebolla
dulce crujientes en un Burger King
de ParĆs, Madrid, Toronto o Londres,
en sus mesas pequeƱas y de plƔstico.
Tienes pecas marrones en la cara.
Tienes una canica de colores
en el bolsillo de tu pantalón.
(Fragmento)
Sinopsis de El blanco de los ojos es azul
Partiendo de la introspección mĆ”s intimista, Manuel Lacarta nos sitĆŗa en este nuevo poemario, El blanco de los ojos es azul, en lo cotidiano de su dĆa a dĆa, aquĆ mĆ”s cargado de guiƱos surrealistas que en las dos obras anteriores, QuĆ© largo es el dĆa con sus silencios (Libros del Aire, 2024) y Se nos va el tiempo en los relojes suizos (Libros del Aire, 2025). Ese ver y a la vez verse, ser testigo y actor de su tiempo, sentirse afuera y dentro, se nos muestra una constante en todas sus obras mĆ”s literarias desde que publicó Reducto, hace pronto medio siglo. Los 68 poemas largos de El blanco de los ojos es azul mantienen el endecasĆlabo como Ćŗnica versificación posible y un discurso Ć©pico tan fluido como hipnotizador; y en modo alguno dejan de ser un reflujo lĆrico de la personalidad del autor, quien no se priva de jugar con las palabras, las imĆ”gines, y, por supuesto, con conceptos a menudo llevados al lĆmite de sus posibilidades desde una ironĆa trasgresora que no es hiriente ni rotundamente demoledora, incluso cuando nos dice que Ā«pedimos mucho y no tendremos nadaĀ», que Ā«el silencio es el ruido de lo que no estÔ» o, en el epifonema de uno de los poemas Ćŗltimos : Ā«ya no quiero mĆ”s palabras, las manos de nadie puestas en mis manosĀ».
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